Archive for Marzo, 2006
Lo que veo desde la moto…

Cuando paro en una gasolinera a repostar, si llevo mucho rato al manillar, se pone ante mis ojos un filtro que me hace ver las cosas como en las películas antiguas.
Mientras lo veo aproximarse, descubro que el gasolinero lleva una gorra blanca, algo rozada, mal puesta sobre la coronilla, con la visera apuntando al Norte magnético, y que luce en la camiseta los restos de lo que antes fue el logo de una marca de gasolina, y ahora es sólo un borrón. Sus manos, curtidas por la salsa de los surtidores, buscan inútilmente limpiarse en un trapo que cuelga del bolsillo trasero de un mono azul de trabajo demasiado grande, con tirantes. Hace calor, y el hombre no hace ni la mención de un saludo. Va directamente al trabajo, ¿lleno?, y se pone a cargar.
Como si despertara de la siesta, a medio depósito parece descubrirme al otro lado de la moto. Mueve el palillo en su boca. ¿No hace mucho calor para llevar esa chaqueta de cuero, chaval? Bueno, es la forma más divertida de pasar calor que conozco… Sonríe y sigue a lo suyo.
Me lo pienso, y al final me decido, a ver éste qué tal.
¿Es usted feliz?
La cara del hombre es, por lo menos, de sorpresa, comprensiblemente de desconfianza. Clava unos ojos agrios en los míos, buscando la burla en ellos. Llegados a este punto, normalmente hacen como que no han oído nada, y no vuelven a abrir la boca, apenas para cobrarme, incómodos, no viendo el momento de que me vaya.
Pero a veces, al no encontrar broma en mi mirada, se lanzan. Y abren, como aliviados de poder hablar, un pequeño hueco en la coraza, expuestos ante un extraño cordial, dejando entrever parte de sí mismos. Y hablan de sus chicos, o de la mujer, o de los interminables días viendo pasar coches rumbo a donde ellos mismos nunca llegarán… Los que hablan, los que cuentan, confiesan con una mezcla de orgullo y pudor que sí, qué coño, que son felices, dentro de lo que cabe.
El depósito rebosa, vaya, ahora lo limpiamos.
Desde el otro lado del escaparate de la vieja gasolinera, noto que el hombre me observa ponerme el casco, subir despacio sobre mi moto en marcha, meter primera y alejarme para no volver a verme nunca más.
(Relato robado sin permiso a Michel)
No commentsDe cuando me di el piro a Valencia
Una buena tarde de invierno decidí aprovechar mi semana de vacaciones del año anterior para hacer una ruta motera y aprovechar para ver a un buen amigo en Valencia.
Ante la amenaza de perder mis preciadas vacaciones me plantee a mi mismo ir a Bareclona a ver a un amigo para luego bajar por la costa hasta Valencia. Desgraciadamente Fernando, el de barna, se iba de viaje de incentvos con la empresa a … República Dominicana… y claro mi visita - aunque esperada- digamos que pasó a un segundo plano
Por cierto, he de decir que a estas mini vacaciones no fui solo por un afan de individualismo exhacerbado o así, he de decir que Kike- aunque entusiasmado con el plan- se rajó por falta de quorum en su casa.
Aunque los 1000 kms. que recorrí fueron una autentica pasada, hay tres imágenes que marcaron el viaje:
Bueno, que no puede poner las fotos, me voy a enterar y las cuelgo porque valen la pena
Alejandro
1 commentAlmuerzo de Invierno
Nuestra segunda escapada: Santuario de Monlora (Zaragoza), 5 de Febrero 2006
Somos un grupo peculiar, con muchas ganas, pero con los neumáticos en el asfalto (casi siempre!!); es decir, que no nos comprometemos a quedar cada fin de semana, ni mucho menos. Como cada uno tiene su vida, más o menos liada, nos propusimos marcarnos un mínimo de salidas, para no agobiarnos con más compromisos: una vez en cada estación. Como mínimo, digo, que si van surgiendo quedadas, pues a la carretera!! Así que la foto que estáis viendo es la del Almuerzo de Invierno.
Hizo un día fenomenal; frío y con sol, los que molan para después contarlo con risas.
Como la idea es tomar unos huevos y volver a casa a la hora de comer, los destinos no son muy lejanos. En esta ocasión, elegimos el Santuario de Monlora, haciendo una parada de control (que nos salió mal: perdimos a dos de los nuestros, ¿cómo hará La Panda del Moco con ochocientas motos en cada almuerzo…?) en Castejón de Valdejasa.
La carretera desde ese punto hacia Erla es como para cambiar la moto por una Trail; eso sí, los pinares que cruzamos estaban muy chulos!! Al llegar a destino, nos reencontramos con Alex y Jose, los descarriados, que tuvieron la delicadeza de esperar antes de pedirse los huevos…
Y la siguiente, en Primavera, que empieza en unos días. Así que tendremos que ir haciendo planes…!
No commentsMoto Turismo
Un jueves más, una mini reunión más. De nuevo nos hemos juntado Miguel y yo en el bar Argüelles, en la calle San Miguel, enfrente de la Iglesia de Santa Catalina (al lado del Erzo, para los menos amigos de lo Divino).Hoy hemos conocido a 4 nuevos moteros.Un tal Diego, propietario de una Dragstar 1.100 y una Venox 250. Parece ser que tiene su despacho justo encima del bar Argüelles. Como casi siempre que se trata de moteros, nos hemos puesto a hablar al lado de nuestas motos y nos ha comentado que su ¿mujer, novia, pareja,…? acaba de inaugurar un bar en las terrazas de la calle asalto, enfrente de la Plaza de San Miguel. Nos dice que os comentemos que se van a reunir allí bastantes moteros los viernes por la tarde, así que ya sabéis, además de las tardes de los jueves en el Argüelles, ya tenemos otro sitio para los viernes.
También hemos conocido a otro motero, recién escudillado. Si no recuerdo mal, se compró hace un año una Suzuki 600 ¡y ya le ha hecho casi 20.000 kilómetros! en su año de rookie. Le hemos comentado nuestras pequeñas y tranquilas aventuras almorceras y la idea que llevamos de grupo de amigos aficionados a las motos. Nos ha pedido que le dejemos información en el Argüelles cuando tengamos algo impreso. Vive en La Muela.
¡A ponerse las pilas!, ya nos piden cosas………..
Por último, Miguel me ha presentado a Alberto (Albertoro para los moteros - le encantan los toros). Está casado con una brasileña, y allí tuvo la oportunidad de conocer una nueva vía de relación entre moteros, es lo que llaman Moto Turismo. En concreto, el tema lo lleva el grupo “Carpe Dien” (no lo he puesto mal, son ellos los que lo han escrito así, aunque en latín correcto es Carpe Diem).
Bueno, al grano. Sería muy interesante que hubiera más gente presente y lo explicara él para todos. A Miguel y a mí nos ha parecido qeu tienen una megaorganización a nivel internacional. Muy brevemente, se trata de ayudarse entre los moteros mutuamente cuando alguien va a viajar a algún sitio.
Por ejemplo. Quieres ir a Brasil de viaje y quieres tener moto. En este caso, contactas con Albertoro y le dices que vas a ir allí de tal a tal día y necesitas alojamiento y alquilar moto. Albertoro contacta con alguien de Carpe Dien de allí y, cuando llegas, tienes teléfonos de contacto y todo resuelto. A cambio, hacer lo mismo cuando alguien viene a España.
Tienen logotipo y “uniforme” oficial. La página web, por si queréis de momento cotillear algo es la siguiente:
También comentaros que Albertoro ´forma parte ahora mismo del Moto Club Índalo.
Como todo lo que hemos hablado es bastante extenso, lo mejor sería hacer una quedada seria con él y que nos lo explique. A ver si nos ponemos de acuerdo entre 10 y 15, ya que sí nos ha dicho que los 15 primeros en apuntarse tienen premio.
No me extiendo más, por hoy suficiente. Sólo quería compartir lo vivido esta tarde, ya que puede ser interesante.
Ráfagas y uves.
Live to ride - ride to live
DoD#0617
José
3 commentsRáfagas a la inglesa??
Sabed los que (todavía) no sois moteros, que existe una costumbre muy molona en este mundillo que consiste en saludar a otras motos con las que te cruzas en ruta. No me olvidaré de la ilusión que me hicieron esos primeros cruces, recién comprada la Virago. ¿Saludo yo? ¿Saludará él? ¿No es un “él”, es una “ella”? ¿Pasarán de mí porque la tengo pequeña (la moto)?
¡¡Me han saludado!! ¡¡Soy un motero!!
Qué guay! A partir de entonces, me fijaba en cómo saludaban los demás, y me esforzaba por devolver (o anticipar) un saludo que resultara muy P R O F E S I O N A L!! Hay varias modalidades.
Ráfagas
Un par de ellas, por lo general. He observado que se utiliza principalmente entre los meses de noviembre y febrero… ¡Cualquiera saca el bracito, con la que está cayendo! Así que te marcas unos destellos, y solucionado.
Tiene el inconveniente de que te líes con los mandos, como me pasaba al principio, y se te queden las largas puestas. Eso dejaba de ser un saludo, para pasar a ser una advertencia policial: ¡ojo, madero a la vista! Vaya lío, mejor saludo con la mano…
Uves
Posiblemente el más popular. A mí, particularmente, me parece el más cálido. Esperas a una distancia prudencial, y pones el conejito de la suerte con los índice y corazón de la mano izquierda, la más cercana al otro carril, y así no dejas de acelerar.
Al principio, no tenía bien cogida la distancia. Si esperaba mucho, luego me pasaba que no le dejaba tiempo al otro para devolver la uve, con lo que me quedaba con una sensación de tolili y de frustrao.
Alguna vez me ocurrió lo contrario, que ya cien metros antes de cruzarnos se me disparaba la mano, y más parecía que estaba haciendo auto-stop. ¡No acertaré?
También había que medir el entusiasmo, que en mis primeras uves, entusiasmado, daba la impresión de que quería que se detuviesen.
En fin, parece sencillo, pero tiene su cosa. Ahora ya lo hago casi despreocupadamente, fingiendo normalidad, como todo el mundo. Pero cuando me devuelve el saludo un entusiasmado, que suele ir de paquete, pienso que mejor sigo disfrutando de esa bella costumbre a pleno pulmón (salvo que me cruce con toda la afición que vuelve de Jerez…!).
A ti sí, a ti no
Me dicen que por la zona de Cataluña, a las motos custom no las saludan el resto de familias. No he rodado mucho por ahí, pero espero que no sea cierto, qué lástima que por unos pocos que cardan la lana a los otros nos pique el cuello (ein?).
¿Y en Francia? Cuando crucé la frontera por primera vez, observé si los franceses también saludaban. Et bien sure!! Claro que sí, aunque ahora que lo pienso, quizá sea porque no se ve la matrícula española hasta que les das la espalda… No, Keito, mejor confiemos en que la hermandad motera une las culturas…
¿Quién dijo que los ingleses son educados?

Pero claro, al llegar a Inglaterra, me quedé un poco parado, por dos motivos. El primero, por supervivencia. Coño, qué difícil es eso de conducir por la izquierda, mira que son raros… Y ojito con confundirte de dirección…¡en moto! Alguna pitada me llevé. El segundo es porque veía que no me devolvían el saludo, estos hijos de la Gran Bretaña!! Y con lo que me cuesta retirar la mano del acelerador… Ah, claro, por eso no saludan, porque ahora la mano más cercana al otro carril es la derecha!
Varios días más tarde me dí cuenta de que por supuesto te desean buena ruta, sólo que de distinta manera. Unos estiran la pierna derecha, sacándola del estribo (que es lo que se hace aquí cuando adelantas a alguien -creo, porque a mí me adelanta todo el mundo…). Resulta un poco perruno, en cualquier caso. Otros, los más, y he de decir que me resulta mucho más gentleman, inclinan la cabeza con una sutil reverencia hacia el otro motero. Por eso no me había percatado, otros países, otras costumbres. En Irlanda, como es lógico, tienen el mismo hábito.
También desde el coche
En mis viajes en coche también saludo con una discreta uve a los motoristas con los que me cruzo, y digo en alto (si no voy con mi jefe en el coche, claro), “¡qué envidia más cochina!” Lo cierto es que no me suelen devolver el saludo casi nunca, porque los coches son para las motos más una amenaza que un posible amigo.
Así que ya sabéis, cuando nos crucemos, ¡¡UNAS RÁFAGAS Y UNAS UVES!!
Joe Bar, un clásico
Hace tiempo oí hablar de este cómic; me dijeron que era imprescindible en la biblioteca de cualquier motero, o de cualquier amante del cómic. Así que no sé cómo hasta hoy, gustándome tanto las motos y los cómics, no me he decidido a ir a Taj Mahal y pedirles los primeros volúmenes.
Lo cierto es que se lo debo a la charla de hace dos jueves con Alejandro, cuando nos contó cómo empezaba la saga…
“Me meo en los twins aceitosos y en los malolientes cilindros con agujeros…”
A partir de ahí, piques sin fin, machadas sin sentido, hostias en la cuneta y mucho humor.
Son seis volúmenes (hasta la fecha, y me dicen en la tienda que los franceses se lo toman con mucha tranquilidad esto de la edición de nuevos materiales), y una Enciclopedia Imbécil de la Moto, que pienso devorar en los próximos días.
¡A disfrutar!
7 commentsRoad Movies
A mí lo que me gusta es viajar en moto…
Aquello de llevar la moto a trabajar, o darme una vuelta por la ciudad…, bueno, no está mal, pero lo que me pone, lo que realmente me hace sentir vivo sobre la moto, es ver pasar por debajo del neumático las líneas discontinuas, kilómetro a kilómetro, sin prisa alguna.
Por la tarde, ya pasadas las siete (en verano), mi sombra proyectada sobre el asfalto es un tópico más de la cantidad de películas de carretera que hemos visto durante años. Es una de mis categorías preferidas. Es una forma de viajar desde el sofá, mientras llega el momento en que podamos cargar la parrilla con el saco de dormir y la esterilla.

Buscando buscando, me encuentro con este listado de road movies, y se me ocurre que tengo que revisarlo, porque descubro que aún hay muchas que no he visto. Bajaré al video-club que tenemos en el barrio, que seguro que en las supercadenas americanas no han destinado metros de estantería para el género de clásicos.
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