Los scooters no son moteros… ¿o sí?

No me decido. Claro que lo mejor quizás sea concretar: ¿qué es un scooter?
¿Los que van en Vespa, Lambretta o Mega Scooter tipo Hexagon y demás familia? Bueno, estos creo que sí merecen ser considerados a priori como moteros. Claro que esto nos llevaría a definir qué es un motero. Lo dejamos para otra ocasión.
¿Los que tienen una scooter pequeña, con matrícula amarilla, aspecto de tener siempre prisa y ganas de estrellar esos plásticos contra una farola de la Calle Mayor? Uff, yo creo que estos no. Pero dejadme que os cuente por qué pienso así.

Volvía de un viajecillo desde Huesca, por una carretera secundaria, ya cerca de casa. Vi parado en la cuneta mirando su scooter a un jovenzuelo con pendientes; por supuesto paré a ver si necesitaba ayuda. Sin gasolina estaba, me dijo. Así que me ofrecí a traerle una lata desde la gasolinera más cercana, a diez kilómetros. Y así lo hice. Cuando volví y se la dí, no me dio ni las gracias - ni las quinientas pesetas-, llenó el depósito y se largó con viento fresco. Fresco me quedé yo, pensando qué había pasado. Tenía una sensación extraña.
Un amigo me dijo que posiblemente pasaron varias cosas. El muchachete posiblemente no conocía la solidaridad motera, y se sorprendió. Eso si no le pasó que creía que yo era un asesino en serie aparentemente amable. Quizá los cueros, la moto custom y los mosquitos incrustados en las gafas de sol le impresionaron un poco. Y lo más probable es que este chico no sea más que alguien que tiene una moto hasta que cumpla los 18 años para comprarse un Astra y maquearlo con luces azules en los bajos.
Desde entonces, las matrículas amarillas las veo en dos categorías, las que van en motos scooter plasticosas, y las que imitan a los comienzos de los Rossi que en el mundo han sido. A estos si que los miro con simpatía, pues posiblemente cuando mañana monten una Shadow, una CBR o una Monster, si me ven varado en el arcén como un velero sin viento, se pararán a empujar conmigo.
5 commentsMutua motera
Hola!
Os pongo un enlace de un tema que parece de interés para todos los moteros.
Pinchad aquí para leer la noticia.
Tiene que ver con un avance importante de la Mutua Motera con respecto a hacerse oír por la Administración.
Hablaremos!!
No comments¿De paquete, o conduces tú?
Ay, los prejuicios…!
Ayer cometí un tonto error; sin intención, posiblemente molesté a una amiga, recién conocida (buen comienzo, Keito!).
Vino al Konkista a tomar una cerveza y a conocernos, si bien ya era amiga de la mitad de los que estábamos allí. Me la presentan y, con toda la amabilidad, le pregunto:
-¿Tú también viajas en moto?
-Sí -, dice ella.
Vale hasta aquí; la siguiente pregunta, si ella hubiera sido un chico, habría sido “¿Qué moto llevas?”
Pero no, mi torpeza me lleva a preguntarle:
-¿De paquete, o conduces tú?
Según salen mis palabras de mi bocaza me doy cuenta de que es una estupidez machista, inintencionada, pero machista. Ella no aprovecha mi torpeza (aunque supongo que se lo guarda) y responde sencillamente que sí, que conduce ella. Parado por mis pensamientos, no acierto a preguntarle qué moto lleva, con lo que aún estropeo más la cosa, supongo.
O no. Igual ya está tan acostumbrada, que no le afecta. O quizás se divierte con lo simples que podemos ser algunos. O le divierte ver cómo nos descolocamos…
Más tarde se incorporó otra amiga. Lo habéis adivinado: no le pregunté nada en absoluto, para no meter la pata.
Por cierto, que ambas conducen sendas boxer de aquí te espero, con más cilindrada en uno de sus cilindros que yo en ambos, y con bastante más veteranía, por lo que comentaron. He de confesar que me resultaron dos personas muy interesantes, y me entretuve imaginándome a mis hijas, de mayores, sentadas con sus corduras entre moteros, disfrutando en silencio de ver cómo una vez más habían dejado con un palmo de narices a otro machito simplón.
3 commentsCÓMO INTERPRETAR UN INFORME DE DESEMPEÑO LABORAL
INFORMES LABORALES: SU INTERPRETACIÓN
Un compañero me ha enviado algo interesante; lo transcribo tal cual, menos el título, que lo he puesto yo. Id tomando nota.
En Alemania cuando uno se despide o es despedido, la empresa está obligada a entregarle una carta en la que se describen las actividades que uno ha perpetrado durante su estancia y también detalla con qué grado de satisfacción ha realizado uno sus labores. Es algo así como las notas del curro. Yo había oído hablar del asunto. En España lo más parecido que había visto alguna vez era una carta de recomendación. Lógicamente, en las cartas de recomendación sale uno a hombros por la puerta grande y cortando dos orejas y rabo. Si la salida ha sido por la puerta de atrás, lo último que uno pide es que se le redacte una carta de recomendación. En Alemania uno siempre se lleva sus notas, haya terminado la cosa bien o mal, y de hecho el Arbeitszeugnis (traducción, más o menos literal: referencias) es lo primero que te piden cuando llegas a algún sitio y no vas a pedir una cerveza.
Cuando lo recibí pensé que, en el mejor de los casos, describiría mis actividades de una manera neutra y aséptica, así que cuando comencé la lectura me encontré gratamente sorprendido. De acuerdo a la misiva, yo había llegado de España y me había adaptado rápida y eficazmente al dinamismo de la empresa teutona. Luego venían una gran cantidad de elogios: “Ha cumplido con su trabajo superando todas nuestras expectativas”, “Se comportó siempre de una manera amigable y cordial”, “Su marcha es una gran pérdida para la empresa”, “La humanidad pierde un gran hombre”, y de ahí para arriba. Se les había olvidado decir que las camisas me quedaban de vicio.
Le mostré la carta a mi amigo Pepe, antiguo compañero y ahora también mi asesor personal a tiempo parcial, y me explicó cómo funciona esto de las notas del curro. Yo no daba crédito mientras me lo contaba.
Resulta que este tipo de cartas están escritas a base de frases hechas, de manera que cada frase tiene un significado. Se trata de un código que sólo entiende la gente de RR.HH (y de las Consultoras que cobran por ello) y que detalla cómo rindió el sujeto que porta el Arbeitszeugnis. Tú lo lees y te parece que eras imprescindible e irremplazable en tu antigua empresa, y el de personal lo lee y sabe que llegabas al trabajo borracho, le tocabas el culo a la secretaria y afanabas de la caja. Y tú tan contento con tu carta de recomendación. Pepe me enseñó como se desvelan las claves. Por lo visto yo no había salido mal parado, pero algunas de las frases y sus interpretaciones me dejaron de piedra.
Primero va la frase que se emplea oficialmente y luego la interpretación:
Competencia en el trabajo:
· “Estábamos contentos con su entrega”: Cumplió con su trabajo sin pasarse.
· “Siempre puso mucho interés en sus tareas”: El pobre no daba para más.
· “Mostraba comprensión en su trabajo”: Dio más pena que otra cosa.
Valoración de sus habilidades sociales:
· “Cumplió con todas sus tareas de manera ordenada”: El tío era burócrata hasta la exasperación.
· “Era competente y sabía venderse bien”: Era incómodo trabajar con él.
· “Completó sus tareas con fluidez e interés”: Ponía mucho de su parte pera aquello no iba para adelante. Resultaba una carga para el equipo.
· “Se preocupaba de crear un ambiente humano”: Sus manos siempre salían a la búsqueda de carnes turgentes.
· “Contribuyó a mejorar el clima de trabajo con su cordialidad”: Llegaba chispa al trabajo.
Forma en que salió de la empresa:
“Nos dejó por deseo propio”: Así le den.
“Llegamos a un acuerdo por ambas partes”: No saben lo a gusto que nos lo quitamos de encima.
Fórmulas para cerrar la carta:
· “Le deseamos lo mejor para el futuro, también éxito”: Este fulano no encuentra el éxito ni aunque tenga delante una caja llena.
· “Esperamos que pueda desarrollar completamente sus capacidades en una nueva empresa”: Aquí no hizo más que cagarla, a ver si ustedes tienen más suerte.
· “Le deseamos lo mejor para el futuro, y sobre todo salud”: Tonto el que lo contrate.
Espero que haya sido provechoso.
Ráfagas y uves.
José
3 comments
EN RECUERDO DE BELCHITE
El jueves 30 de Marzo de este año 2.006, Miguel y yo estábamos afanados dando cuenta de una patata rellena (creo que de pollo) y un pimiento rojo relleno de morcilla y huevo frito y volvimos a sentir una necesidad imperiosa de dar un paseo en moto el fín de semana. Por la razón que fuera, quizá esa conexión especial entre “los escuderos”, comprobamos los dos que nuestro amigo Keito (Kike) también tenía ganas de marcha, pues ambos recibimos un sms en el que nos decía que, si surgía algo, él se apuntaba al sábado a tomar un café.
Pues bien, con el estómago algo más tranquilo y contando ya con tres motos, no dudamos mucho en preparar algo sobre la marcha. Como en invierno el mal tiempo nos dejó colgados el día que pensabamos pasar por Belchite, decidimos que sería buena idea ir allí a tomar un café.
Con este pensamiento en la cabeza trasladamos nuestra “buena gana” al Konkista, donde sólo se puede beber (menos mal, de otro modo habríamos ganado peso y perdido pasta). Allí terminamos de forjar el plan. Estaba decidido, ida a Belchite por La Cartuja, pasando por Valmadrid, empalmar con la general y llegar a Belchite. Vuelta por Fuendetodos y Jaulín para llegar al Konkista a bautizar una recién adquirida Dragstar 1.100 por uno de los nuestros (mantenemos su identidad secreta, para evitar envidias, je,je…).
El sábado no tardó en llegar, buen comienzo de mes de Abril. En principio contábamos con 6 motos, pero al final nos reunimos 8: dos carretera, dos trail y cuatro custom. Tras un breve café partimos hacia Belchite. Allí paramos en un bar de la época en la que reconstruyeron el pueblo, con mucho sabor, mesas de hierro forjado con tableros de mármol y otra gran sala para jugar interminables partidas de guiñote.
Tras el refrigerio y una larga charla retomamos la ruta de vuelta a Zaragoza. Miguel marca un ritmo algo elevado y se forman dos grupos de cuatro motos. Yo voy con el grupo de Miguel y en las curvas voy dejándome las plataformas y los bajos de la moto…, no sé si tendré que cambiar alguna pieza en la próxima revisión.
No importa, el caso era llegar todos al Konkista sobre las 19:30, cosa que así ocurrió. Allí refrescos y charrada. Cuando ya llevamos una media hora nos facilitan el cava para el gran momento. Servimos el cava en nuestras respectivas copas y ¡¡¡la Dragstar 1.100 queda bautizada!!! (pero poquito, se nos acongojó su propietario).
A una hora prudente la gente empieza a regresar a casa, pero nos quedamos seis supervivientes y dos peques. El estómago empieza a pedir y al final terminamos en el mesón de la tortilla. Tras dar buena cuenta de unas fuentes de montaditos de jamón, queso y anchoas de La Escala y otra fuente con una ligerilla docena de pinchos de tortilla variados, levantamos el campamento, pensando ya en la próxima.
Volvemos al Konkista para un café de última hora (sobre las 23.00) y nos retiramos a descansar. Algunos de nosotros íbamos a madrugar, había que disfrutar de la F-1 a las 05:30.
En esta ocasión no hubo foto de grupo, una pena. Habrá que volver.
[ En Agosto de 1937 el pueblo de Belchite, sufrió la guerra civil Española.
El pueblo entero se convirtió en un campo de batalla, una batalla impresionante y que en tan solo 15 días murieron 3000 personas ]
EN MEMORIA DE TODOS LOS CAIDOS EN LA BATALLA
Tarmac Blaster
DoD#0617
Live to ride, ride to live
José
1 commentLo que veo desde la moto…

Cuando paro en una gasolinera a repostar, si llevo mucho rato al manillar, se pone ante mis ojos un filtro que me hace ver las cosas como en las películas antiguas.
Mientras lo veo aproximarse, descubro que el gasolinero lleva una gorra blanca, algo rozada, mal puesta sobre la coronilla, con la visera apuntando al Norte magnético, y que luce en la camiseta los restos de lo que antes fue el logo de una marca de gasolina, y ahora es sólo un borrón. Sus manos, curtidas por la salsa de los surtidores, buscan inútilmente limpiarse en un trapo que cuelga del bolsillo trasero de un mono azul de trabajo demasiado grande, con tirantes. Hace calor, y el hombre no hace ni la mención de un saludo. Va directamente al trabajo, ¿lleno?, y se pone a cargar.
Como si despertara de la siesta, a medio depósito parece descubrirme al otro lado de la moto. Mueve el palillo en su boca. ¿No hace mucho calor para llevar esa chaqueta de cuero, chaval? Bueno, es la forma más divertida de pasar calor que conozco… Sonríe y sigue a lo suyo.
Me lo pienso, y al final me decido, a ver éste qué tal.
¿Es usted feliz?
La cara del hombre es, por lo menos, de sorpresa, comprensiblemente de desconfianza. Clava unos ojos agrios en los míos, buscando la burla en ellos. Llegados a este punto, normalmente hacen como que no han oído nada, y no vuelven a abrir la boca, apenas para cobrarme, incómodos, no viendo el momento de que me vaya.
Pero a veces, al no encontrar broma en mi mirada, se lanzan. Y abren, como aliviados de poder hablar, un pequeño hueco en la coraza, expuestos ante un extraño cordial, dejando entrever parte de sí mismos. Y hablan de sus chicos, o de la mujer, o de los interminables días viendo pasar coches rumbo a donde ellos mismos nunca llegarán… Los que hablan, los que cuentan, confiesan con una mezcla de orgullo y pudor que sí, qué coño, que son felices, dentro de lo que cabe.
El depósito rebosa, vaya, ahora lo limpiamos.
Desde el otro lado del escaparate de la vieja gasolinera, noto que el hombre me observa ponerme el casco, subir despacio sobre mi moto en marcha, meter primera y alejarme para no volver a verme nunca más.
(Relato robado sin permiso a Michel)
No commentsDe cuando me di el piro a Valencia
Una buena tarde de invierno decidí aprovechar mi semana de vacaciones del año anterior para hacer una ruta motera y aprovechar para ver a un buen amigo en Valencia.
Ante la amenaza de perder mis preciadas vacaciones me plantee a mi mismo ir a Bareclona a ver a un amigo para luego bajar por la costa hasta Valencia. Desgraciadamente Fernando, el de barna, se iba de viaje de incentvos con la empresa a … República Dominicana… y claro mi visita - aunque esperada- digamos que pasó a un segundo plano
Por cierto, he de decir que a estas mini vacaciones no fui solo por un afan de individualismo exhacerbado o así, he de decir que Kike- aunque entusiasmado con el plan- se rajó por falta de quorum en su casa.
Aunque los 1000 kms. que recorrí fueron una autentica pasada, hay tres imágenes que marcaron el viaje:
Bueno, que no puede poner las fotos, me voy a enterar y las cuelgo porque valen la pena
Alejandro
1 commentAlmuerzo de Invierno
Nuestra segunda escapada: Santuario de Monlora (Zaragoza), 5 de Febrero 2006
Somos un grupo peculiar, con muchas ganas, pero con los neumáticos en el asfalto (casi siempre!!); es decir, que no nos comprometemos a quedar cada fin de semana, ni mucho menos. Como cada uno tiene su vida, más o menos liada, nos propusimos marcarnos un mínimo de salidas, para no agobiarnos con más compromisos: una vez en cada estación. Como mínimo, digo, que si van surgiendo quedadas, pues a la carretera!! Así que la foto que estáis viendo es la del Almuerzo de Invierno.
Hizo un día fenomenal; frío y con sol, los que molan para después contarlo con risas.
Como la idea es tomar unos huevos y volver a casa a la hora de comer, los destinos no son muy lejanos. En esta ocasión, elegimos el Santuario de Monlora, haciendo una parada de control (que nos salió mal: perdimos a dos de los nuestros, ¿cómo hará La Panda del Moco con ochocientas motos en cada almuerzo…?) en Castejón de Valdejasa.
La carretera desde ese punto hacia Erla es como para cambiar la moto por una Trail; eso sí, los pinares que cruzamos estaban muy chulos!! Al llegar a destino, nos reencontramos con Alex y Jose, los descarriados, que tuvieron la delicadeza de esperar antes de pedirse los huevos…
Y la siguiente, en Primavera, que empieza en unos días. Así que tendremos que ir haciendo planes…!
No commentsMoto Turismo
Un jueves más, una mini reunión más. De nuevo nos hemos juntado Miguel y yo en el bar Argüelles, en la calle San Miguel, enfrente de la Iglesia de Santa Catalina (al lado del Erzo, para los menos amigos de lo Divino).Hoy hemos conocido a 4 nuevos moteros.Un tal Diego, propietario de una Dragstar 1.100 y una Venox 250. Parece ser que tiene su despacho justo encima del bar Argüelles. Como casi siempre que se trata de moteros, nos hemos puesto a hablar al lado de nuestas motos y nos ha comentado que su ¿mujer, novia, pareja,…? acaba de inaugurar un bar en las terrazas de la calle asalto, enfrente de la Plaza de San Miguel. Nos dice que os comentemos que se van a reunir allí bastantes moteros los viernes por la tarde, así que ya sabéis, además de las tardes de los jueves en el Argüelles, ya tenemos otro sitio para los viernes.
También hemos conocido a otro motero, recién escudillado. Si no recuerdo mal, se compró hace un año una Suzuki 600 ¡y ya le ha hecho casi 20.000 kilómetros! en su año de rookie. Le hemos comentado nuestras pequeñas y tranquilas aventuras almorceras y la idea que llevamos de grupo de amigos aficionados a las motos. Nos ha pedido que le dejemos información en el Argüelles cuando tengamos algo impreso. Vive en La Muela.
¡A ponerse las pilas!, ya nos piden cosas………..
Por último, Miguel me ha presentado a Alberto (Albertoro para los moteros - le encantan los toros). Está casado con una brasileña, y allí tuvo la oportunidad de conocer una nueva vía de relación entre moteros, es lo que llaman Moto Turismo. En concreto, el tema lo lleva el grupo “Carpe Dien” (no lo he puesto mal, son ellos los que lo han escrito así, aunque en latín correcto es Carpe Diem).
Bueno, al grano. Sería muy interesante que hubiera más gente presente y lo explicara él para todos. A Miguel y a mí nos ha parecido qeu tienen una megaorganización a nivel internacional. Muy brevemente, se trata de ayudarse entre los moteros mutuamente cuando alguien va a viajar a algún sitio.
Por ejemplo. Quieres ir a Brasil de viaje y quieres tener moto. En este caso, contactas con Albertoro y le dices que vas a ir allí de tal a tal día y necesitas alojamiento y alquilar moto. Albertoro contacta con alguien de Carpe Dien de allí y, cuando llegas, tienes teléfonos de contacto y todo resuelto. A cambio, hacer lo mismo cuando alguien viene a España.
Tienen logotipo y “uniforme” oficial. La página web, por si queréis de momento cotillear algo es la siguiente:
También comentaros que Albertoro ´forma parte ahora mismo del Moto Club Índalo.
Como todo lo que hemos hablado es bastante extenso, lo mejor sería hacer una quedada seria con él y que nos lo explique. A ver si nos ponemos de acuerdo entre 10 y 15, ya que sí nos ha dicho que los 15 primeros en apuntarse tienen premio.
No me extiendo más, por hoy suficiente. Sólo quería compartir lo vivido esta tarde, ya que puede ser interesante.
Ráfagas y uves.
Live to ride - ride to live
DoD#0617
José
3 commentsRáfagas a la inglesa??
Sabed los que (todavía) no sois moteros, que existe una costumbre muy molona en este mundillo que consiste en saludar a otras motos con las que te cruzas en ruta. No me olvidaré de la ilusión que me hicieron esos primeros cruces, recién comprada la Virago. ¿Saludo yo? ¿Saludará él? ¿No es un “él”, es una “ella”? ¿Pasarán de mí porque la tengo pequeña (la moto)?
¡¡Me han saludado!! ¡¡Soy un motero!!
Qué guay! A partir de entonces, me fijaba en cómo saludaban los demás, y me esforzaba por devolver (o anticipar) un saludo que resultara muy P R O F E S I O N A L!! Hay varias modalidades.
Ráfagas
Un par de ellas, por lo general. He observado que se utiliza principalmente entre los meses de noviembre y febrero… ¡Cualquiera saca el bracito, con la que está cayendo! Así que te marcas unos destellos, y solucionado.
Tiene el inconveniente de que te líes con los mandos, como me pasaba al principio, y se te queden las largas puestas. Eso dejaba de ser un saludo, para pasar a ser una advertencia policial: ¡ojo, madero a la vista! Vaya lío, mejor saludo con la mano…
Uves
Posiblemente el más popular. A mí, particularmente, me parece el más cálido. Esperas a una distancia prudencial, y pones el conejito de la suerte con los índice y corazón de la mano izquierda, la más cercana al otro carril, y así no dejas de acelerar.
Al principio, no tenía bien cogida la distancia. Si esperaba mucho, luego me pasaba que no le dejaba tiempo al otro para devolver la uve, con lo que me quedaba con una sensación de tolili y de frustrao.
Alguna vez me ocurrió lo contrario, que ya cien metros antes de cruzarnos se me disparaba la mano, y más parecía que estaba haciendo auto-stop. ¡No acertaré?
También había que medir el entusiasmo, que en mis primeras uves, entusiasmado, daba la impresión de que quería que se detuviesen.
En fin, parece sencillo, pero tiene su cosa. Ahora ya lo hago casi despreocupadamente, fingiendo normalidad, como todo el mundo. Pero cuando me devuelve el saludo un entusiasmado, que suele ir de paquete, pienso que mejor sigo disfrutando de esa bella costumbre a pleno pulmón (salvo que me cruce con toda la afición que vuelve de Jerez…!).
A ti sí, a ti no
Me dicen que por la zona de Cataluña, a las motos custom no las saludan el resto de familias. No he rodado mucho por ahí, pero espero que no sea cierto, qué lástima que por unos pocos que cardan la lana a los otros nos pique el cuello (ein?).
¿Y en Francia? Cuando crucé la frontera por primera vez, observé si los franceses también saludaban. Et bien sure!! Claro que sí, aunque ahora que lo pienso, quizá sea porque no se ve la matrícula española hasta que les das la espalda… No, Keito, mejor confiemos en que la hermandad motera une las culturas…
¿Quién dijo que los ingleses son educados?

Pero claro, al llegar a Inglaterra, me quedé un poco parado, por dos motivos. El primero, por supervivencia. Coño, qué difícil es eso de conducir por la izquierda, mira que son raros… Y ojito con confundirte de dirección…¡en moto! Alguna pitada me llevé. El segundo es porque veía que no me devolvían el saludo, estos hijos de la Gran Bretaña!! Y con lo que me cuesta retirar la mano del acelerador… Ah, claro, por eso no saludan, porque ahora la mano más cercana al otro carril es la derecha!
Varios días más tarde me dí cuenta de que por supuesto te desean buena ruta, sólo que de distinta manera. Unos estiran la pierna derecha, sacándola del estribo (que es lo que se hace aquí cuando adelantas a alguien -creo, porque a mí me adelanta todo el mundo…). Resulta un poco perruno, en cualquier caso. Otros, los más, y he de decir que me resulta mucho más gentleman, inclinan la cabeza con una sutil reverencia hacia el otro motero. Por eso no me había percatado, otros países, otras costumbres. En Irlanda, como es lógico, tienen el mismo hábito.
También desde el coche
En mis viajes en coche también saludo con una discreta uve a los motoristas con los que me cruzo, y digo en alto (si no voy con mi jefe en el coche, claro), “¡qué envidia más cochina!” Lo cierto es que no me suelen devolver el saludo casi nunca, porque los coches son para las motos más una amenaza que un posible amigo.
Así que ya sabéis, cuando nos crucemos, ¡¡UNAS RÁFAGAS Y UNAS UVES!!